La embolización de miomas uterinos es un tratamiento endovascular mínimamente invasivo para mujeres con miomas sintomáticos (sangrado abundante, anemia, dolor o presión pélvica) en casos seleccionados. El procedimiento actúa reduciendo el riego sanguíneo de los miomas para favorecer su disminución y la mejora progresiva de síntomas, sin necesidad de cirugía abierta, siempre tras una valoración conjunta y personalizada.
Es una técnica de radiología intervencionista en la que se ocluyen selectivamente ramas de las arterias uterinas que nutren los miomas, mediante partículas calibradas u otros materiales, para reducir su vascularización.
Sirve para mejorar síntomas relacionados con miomas, especialmente:
La indicación depende del tipo de mioma, su localización, tamaño, síntomas y objetivos (incluido el deseo reproductivo).
Preparación previa
Suele incluir:
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Variable, habitualmente entre 1–2 horas en muchos casos, aunque puede variar por anatomía y complejidad.
Puede aparecer dolor tipo cólico, fiebre baja, cansancio o malestar transitorio (síndrome postembolización). Otras complicaciones menos frecuentes incluyen infección, sangrado, problemas del acceso, embolización no deseada, alteraciones menstruales o necesidad de tratamientos adicionales. Se explican riesgos/beneficios antes de decidir.
Puede requerir ingreso corto para control del dolor. Después:
En muchas pacientes mejora el sangrado y la presión pélvica con el tiempo. El grado de mejoría varía y depende de número/tamaño de miomas y del perfil individual.
No todas las mujeres son candidatas (por localización de miomas, sospecha de otra patología, infecciones activas, objetivos reproductivos, etc.). En algunos casos puede requerirse tratamiento adicional.
Los interpreta el equipo intervencionista junto a ginecología. Se entregan mediante informe y plan de seguimiento, incluyendo cuándo repetir imagen y qué síntomas vigilar.
Consiste en reducir el riego sanguíneo de los miomas mediante catéteres y partículas. Está indicada en mujeres con miomas sintomáticos que buscan una alternativa mínimamente invasiva, tras valorar anatomía, síntomas y objetivos.
La miomectomía extirpa miomas; la histerectomía extirpa el útero. La embolización busca reducir miomas y síntomas sin cirugía abierta. La comparación depende del caso: síntomas, tamaño, deseo de conservar útero y recuperación esperable.
Dolor tipo cólico, fiebre baja, malestar o cansancio durante días. La evolución varía; el equipo pauta analgesia y seguimiento.
Depende del caso. En mujeres con deseo de embarazo, la decisión debe valorarse cuidadosamente con ginecología y el equipo intervencionista, porque la evidencia y los riesgos potenciales pueden variar según edad, reserva ovárica y tipo de miomas.