La rizólisis lumbar es un procedimiento mínimamente invasivo para tratar dolor lumbar crónico de origen facetario en pacientes seleccionados. Se realiza con guía por imagen y radiofrecuencia para reducir la transmisión del dolor desde las articulaciones facetarias. Suele considerarse cuando el dolor persiste pese a tratamiento conservador y cuando los bloqueos diagnósticos sugieren que el origen del dolor es facetario.
Es la rizólisis aplicada a la región lumbar, tratando ramas nerviosas mediales que transmiten dolor desde facetas lumbares.
Preparación previa
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Suele ser corta, aunque depende de niveles tratados.
Dolor local, hematoma o irritación temporal. Complicaciones importantes son infrecuentes, pero se explican según el caso.
Suele ser rápida. Puede haber molestias iniciales. Se recomienda retomar actividad de forma gradual, con foco en rehabilitación.
La mejoría puede tardar días-semanas. La duración del alivio es variable; en algunos pacientes dura meses. No es garantía y depende del diagnóstico y de la causa del dolor.
No es útil si el dolor no es facetario o si el origen principal es otra estructura (disco, sacroilíaca, estenosis, etc.). Requiere selección adecuada.
Se valora en seguimiento clínico. Se entrega informe y recomendaciones de cuidados y ejercicios.
Es radiofrecuencia de ramas nerviosas que transmiten dolor desde facetas lumbares. Se usa cuando el dolor es compatible y suele confirmarse con bloqueos.
Puede reducir dolor en pacientes seleccionados. La duración es variable: puede ser de meses, y depende de factores individuales y de la causa del dolor.
Dolor local, rigidez, sensación de quemazón o hematoma leve suelen ser transitorios. Señales de alarma se revisan en el alta.
Alta el mismo día en muchos casos. Conducir depende de sedación; trabajo se retoma según dolor (a veces en 1–3 días) y deporte de forma progresiva, priorizando ejercicios de estabilidad lumbar.