Las infiltraciones de rodilla se utilizan para aliviar dolor e inflamación en patologías como artrosis, sinovitis o determinadas lesiones meniscales/condrales, cuando el tratamiento conservador no es suficiente. Realizarlas con guía por imagen (ecografía) puede aumentar precisión, especialmente cuando hay derrame o se requiere tratar una zona específica.
Son infiltraciones dirigidas a la articulación de la rodilla (o estructuras periarticulares) para administrar medicación con objetivo antiinflamatorio o analgésico, según el diagnóstico.
Preparación previa
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Habitualmente minutos.
Dolor transitorio, hematoma, infección (rara), sangrado (si anticoagulación), rebrote inflamatorio corto. Con corticoide: aumento transitorio de glucosa en diabéticos.
Puede notarse mejora en días. La duración del efecto varía según artrosis y estado articular. A menudo se combina con fisioterapia, pérdida de peso y fortalecimiento.
Se valora la evolución clínica y, si procede, con ecografía. Se entrega informe del procedimiento y recomendaciones.
Es un tratamiento por radiofrecuencia de ramas nerviosas que t
Son inyecciones terapéuticas en la rodilla para reducir dolor e inflamación. Se recomiendan cuando hay diagnóstico claro y el dolor persiste pese a medidas conservadoras.
ransmiten dolor desde facetas. Se usa cuando el dolor es compatible y ha respondido a bloqueos diagnósticos.
La guía ecográfica permite mayor precisión, especialmente si hay derrame, anatomía compleja o necesidad de asegurar la localización intraarticular.
Varía según la causa del dolor y el tipo de infiltración. En algunos pacientes dura semanas o meses; en otros el efecto es menor.
Reposo relativo y evitar impacto 24–48 h. Señales de alarma: fiebre, dolor creciente, enrojecimiento importante, calor local marcado o incapacidad súbita para apoyar.