La ablación de nódulos tiroideos es un tratamiento mínimamente invasivo para nódulos benignos seleccionados que causan síntomas (presión, molestias al tragar, sensación de bulto) o preocupación estética, y en algunos casos para nódulos funcionales según indicación clínica. Se realiza guiada por ecografía y permite reducir el volumen del nódulo de forma progresiva, evitando una cirugía abierta en pacientes adecuadamente seleccionados.
Es un procedimiento percutáneo (por punción) en el que se introduce un aplicador en el nódulo y se aplica energía (por ejemplo, radiofrecuencia u otras técnicas según disponibilidad e indicación) para destruir parte del tejido nodular y favorecer su reducción con el tiempo.
Preparación previa
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Variable según tamaño del nódulo; suele ser relativamente corto.
Dolor local, hematoma, inflamación transitoria. Menos frecuente: cambios temporales en la voz por irritación de estructuras cercanas, infección rara o alteraciones tiroideas según caso. Los riesgos se minimizan con técnica ecoguiada y planificación.
La reducción del nódulo es progresiva (semanas a meses). La mejora de síntomas suele acompañar a esa reducción.
El equipo intervencionista interpreta ecografías de control y coordina con endocrinología/ORL cuando procede. Se entrega informe y plan de seguimiento.
Con ablación percutánea guiada por ecografía (radiofrecuencia u otras técnicas según caso). Puede ser candidato quien tenga nódulos benignos sintomáticos o estéticos, con evaluación adecuada y sin sospecha de malignidad.
Depende del tamaño y número de nódulos, de la técnica, de si se requiere PAAF previa, del seguimiento ecográfico y de la complejidad del caso. La valoración previa suele incluir revisión de pruebas, ecografía y plan de tratamiento.
Se pueden utilizar distintas técnicas de ablación, y la elección depende de características del nódulo, experiencia del equipo y objetivos. La recomendación se decide tras ecografía y evaluación clínica.
La recuperación suele ser rápida y ambulatoria. La reducción del nódulo se nota de forma progresiva en semanas a meses, con controles ecográficos programados.