La quimioembolización es un tratamiento locorregional, muy utilizado en tumores hepáticos seleccionados, que combina la administración de quimioterapia dirigida al tumor con una embolización que reduce el flujo sanguíneo tumoral. El objetivo es aumentar el efecto local sobre el tumor y limitar la exposición sistémica, aunque no la elimina por completo. Se indica tras valoración individual, teniendo muy en cuenta la función hepática y el estadio.
Es una técnica endovascular en la que se administra quimioterapia de forma localizada en arterias que nutren el tumor y, a la vez, se embolizan para mantener el fármaco más tiempo en la zona y disminuir el riego tumoral.
Se usa para control local de tumores hepáticos seleccionados, especialmente:
Preparación previa
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Variable según anatomía, número de lesiones y selectividad necesaria.
Es frecuente el síndrome postembolización: dolor, fiebre baja, náuseas y cansancio durante días. Riesgos menos frecuentes incluyen infección, alteración de función hepática, complicaciones del contraste o embolización no deseada. Se minimiza con selección y técnica adecuada.
Habitualmente requiere observación y a veces ingreso corto. Se pauta analgesia y control de náuseas. La vuelta a la rutina es progresiva, según evolución y tratamiento oncológico global.
Se evalúa respuesta con TAC/RM y seguimiento clínico. A menudo se planifican sesiones sucesivas según respuesta y tolerancia.
No es adecuada si la función hepática está muy comprometida o si la distribución tumoral/anatomía no lo permite. Puede no ser suficiente como único tratamiento y formar parte de un plan combinado.
Radiología intervencionista y oncología/hepatología interpretan resultados. Se entrega informe y plan de controles con imagen y analítica.
La TACE es quimioembolización hepática: quimioterapia local + embolización. Se indica en tumores hepáticos seleccionados, especialmente en hepatocarcinoma en escenarios concretos, valorando estadio y función hepática.
Se usa como terapia locorregional para controlar el tumor en el hígado cuando la cirugía o el trasplante no son opciones inmediatas, o como parte de una estrategia escalonada, según criterios clínicos.
La ablación destruye lesiones puntuales por punción (calor/frío). La TACE combina quimioterapia local y embolización. La radioembolización utiliza microesferas radiactivas (Y-90) para irradiar tumores desde dentro. La elección depende de tamaño, número de lesiones, distribución y función hepática.
Dolor, febrícula, náuseas y cansancio son frecuentes durante días. La vuelta a la rutina suele ser progresiva y depende de la tolerancia, del estado general y de si hay tratamientos sistémicos asociados.