La electroporación irreversible (IRE) es una técnica de ablación no térmica que destruye células mediante pulsos eléctricos controlados, guiada por imagen. Se utiliza en casos seleccionados, especialmente cuando la lesión está próxima a estructuras sensibles (como conductos o vasos) donde una ablación térmica puede ser más limitada. Requiere una planificación cuidadosa y suele realizarse con anestesia general por las características del procedimiento.
La embolización es un procedimiento mínimamente invasivo de radiología vascular e intervencionista que permite tratar distintas enfermedades actuando “desde dentro” de los vasos sanguíneos, guiado por imagen (angiografía). En lugar de una cirugía abierta, se accede a través de una punción y se navega con catéteres hasta el vaso responsable, para ocluirlo de forma selectiva o reducir su flujo, según el objetivo clínico. La indicación se decide siempre tras una valoración individualizada y un estudio por imagen adecuado.
Es un procedimiento que aplica pulsos eléctricos entre varias agujas/electrodos colocados alrededor de la lesión. Estos pulsos crean poros permanentes en la membrana celular, provocando muerte celular sin depender del calor.
Se utiliza para tratar lesiones localizadas en escenarios seleccionados, especialmente cuando:
La indicación depende de órgano, tamaño y accesibilidad.
Preparación previa
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Variable; depende del número de electrodos y de la complejidad anatómica.
Incluyen sangrado, dolor, arritmias (por eso se sincroniza y se monitoriza), lesión de estructuras cercanas o complicaciones anestésicas. El perfil de riesgo depende del órgano y del caso.
Observación y, a veces, ingreso corto. Se pauta analgesia y seguimiento por imagen.
La respuesta se evalúa con TAC/RM en el plazo marcado. El objetivo suele ser control local de la lesión tratada.
Radiología intervencionista interpreta controles y coordina con oncología/especialista del órgano. Se entrega informe y plan de seguimiento.
Es una ablación no térmica con pulsos eléctricos. Se indica en casos seleccionados, especialmente cuando la lesión está cerca de estructuras sensibles o cuando otras técnicas térmicas no son ideales.
Coloca electrodos alrededor de la lesión y aplica pulsos eléctricos que destruyen células por alteración permanente de la membrana.
Suele realizarse con anestesia general y guiado por TAC/ecografía. Requiere analítica, evaluación anestésica y revisión de condiciones cardiacas/medicación.
La recuperación suele ser progresiva en días, según órgano y evolución. Los resultados se valoran con imagen de control en el plazo definido.