Electroporación irreversible

La electroporación irreversible (IRE) es una técnica de ablación no térmica que destruye células mediante pulsos eléctricos controlados, guiada por imagen. Se utiliza en casos seleccionados, especialmente cuando la lesión está próxima a estructuras sensibles (como conductos o vasos) donde una ablación térmica puede ser más limitada. Requiere una planificación cuidadosa y suele realizarse con anestesia general por las características del procedimiento. 

La embolización es un procedimiento mínimamente invasivo de radiología vascular e intervencionista que permite tratar distintas enfermedades actuando “desde dentro” de los vasos sanguíneos, guiado por imagen (angiografía). En lugar de una cirugía abierta, se accede a través de una punción y se navega con catéteres hasta el vaso responsable, para ocluirlo de forma selectiva o reducir su flujo, según el objetivo clínico. La indicación se decide siempre tras una valoración individualizada y un estudio por imagen adecuado.

¿Qué es la electroporación irreversible?

Es un procedimiento que aplica pulsos eléctricos entre varias agujas/electrodos colocados alrededor de la lesión. Estos pulsos crean poros permanentes en la membrana celular, provocando muerte celular sin depender del calor.

¿Para qué sirve la electroporación irreversible?

Se utiliza para tratar lesiones localizadas en escenarios seleccionados, especialmente cuando:

  • La lesión está cerca de estructuras que conviene preservar.
  • Se busca una alternativa a ablación térmica por limitaciones de localización.
  • Forma parte de un plan combinado oncológico.

La indicación depende de órgano, tamaño y accesibilidad.

¿Necesita valoración para un tratamiento por electroporación irreversible?

¿Cómo funciona la electroporación irreversible?

Preparación previa

  • Estudio por imagen para planificar colocación de electrodos.
  • Analítica y evaluación anestésica.
  • Revisión de medicación y condiciones cardiacas (por la naturaleza eléctrica del procedimiento).

Cómo se realiza el procedimiento

  1. Bajo guía por TAC/ecografía, se colocan varios electrodos alrededor de la lesión.
  2. Se sincronizan pulsos eléctricos (según protocolo) para tratar el tejido.
  3. Se retiran electrodos y se controla el área.

Duración del procedimiento

Variable; depende del número de electrodos y de la complejidad anatómica.

Beneficios de la electroporación irreversible

    • Ablación no térmica, útil cerca de estructuras sensibles en casos seleccionados.
    • Tratamiento dirigido y preciso guiado por imagen.
    • Puede ampliar opciones locorregionales cuando otras técnicas no son ideales.

Riesgos y posibles complicaciones

Incluyen sangrado, dolor, arritmias (por eso se sincroniza y se monitoriza), lesión de estructuras cercanas o complicaciones anestésicas. El perfil de riesgo depende del órgano y del caso.

Recuperación después de la electroporación irreversible

Observación y, a veces, ingreso corto. Se pauta analgesia y seguimiento por imagen.

Resultados y expectativas

La respuesta se evalúa con TAC/RM en el plazo marcado. El objetivo suele ser control local de la lesión tratada.

Limitaciones de la electroporación irreversible

  • No es adecuada para todas las lesiones (tamaño, número, localización).
  • Requiere anestesia general y planificación precisa.
  • No siempre sustituye a otras terapias; a menudo es parte de un plan combinado.

¿Quién interpreta los resultados y cómo se entregan?

Radiología intervencionista interpreta controles y coordina con oncología/especialista del órgano. Se entrega informe y plan de seguimiento.

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Preguntas frecuentes sobre electroporación irreversible

Es una ablación no térmica con pulsos eléctricos. Se indica en casos seleccionados, especialmente cuando la lesión está cerca de estructuras sensibles o cuando otras técnicas térmicas no son ideales.

Coloca electrodos alrededor de la lesión y aplica pulsos eléctricos que destruyen células por alteración permanente de la membrana.

Suele realizarse con anestesia general y guiado por TAC/ecografía. Requiere analítica, evaluación anestésica y revisión de condiciones cardiacas/medicación.

La recuperación suele ser progresiva en días, según órgano y evolución. Los resultados se valoran con imagen de control en el plazo definido.