La embolización de aneurismas es una técnica endovascular para tratar determinados aneurismas (con mucha frecuencia intracraneales, y también aneurismas en otras localizaciones seleccionadas), excluyéndolos del flujo sanguíneo para reducir el riesgo de rotura o complicaciones. Se realiza con catéteres y dispositivos (coils, stents u otros) guiados por imagen, sin necesidad de cirugía abierta en muchos casos, si la anatomía es adecuada.
Es un tratamiento endovascular que busca cerrar el saco aneurismático o reconstruir el vaso para que el aneurisma deje de recibir presión directa del flujo.
Sirve para reducir el riesgo de rotura o de complicaciones relacionadas con el aneurisma. Puede indicarse en aneurismas rotos (urgencia) o no rotos (según riesgo y criterios).
Preparación previa
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Variable, según complejidad del aneurisma, su cuello y la técnica elegida.
Incluyen riesgos vasculares y neurológicos (trombosis, embolias, sangrado, vasoespasmo, complicaciones del contraste), cuya probabilidad depende del caso. En aneurismas rotos, el riesgo global se evalúa en contexto de urgencia. Se explican alternativas y seguimiento.
Puede requerir ingreso en unidad especializada, especialmente si ha habido rotura. En aneurismas no rotos, el ingreso puede ser más corto. El seguimiento incluye controles clínicos y de imagen.
El objetivo es excluir el aneurisma del flujo. A veces se requieren controles para confirmar estabilidad y, en algunos casos, retratamiento si hay recanalización.
No todos los aneurismas son tratables por vía endovascular: depende de tamaño, cuello, localización y anatomía. En algunos casos se recomienda cirugía abierta o un enfoque combinado.
El equipo neuro/intervencionista interpreta los resultados con angiografía y seguimiento. Se entrega informe y plan de controles (angio-RM/angiografía según caso).
Consiste en tratar el aneurisma por catéteres para excluirlo del flujo. Se usa sobre todo en aneurismas cerebrales y en otras localizaciones seleccionadas, dependiendo de anatomía.
Los coils rellenan el aneurisma para cerrarlo. Los stents ayudan a reconstruir el vaso o a mantener coils en aneurismas de cuello ancho. Existen dispositivos de desviación de flujo y otras técnicas que se eligen según anatomía.
Se realiza por punción arterial con catéteres guiados por imagen. El ingreso varía: en aneurismas rotos suele ser mayor; en no rotos puede ser más corto, según evolución.
Existen riesgos neurológicos y vasculares. El seguimiento incluye controles clínicos y de imagen para asegurar que el aneurisma permanece excluido y detectar recanalizaciones.