La embolización prostática es un procedimiento mínimamente invasivo para tratar síntomas de hiperplasia benigna de próstata (HBP) en pacientes seleccionados. Se realiza por vía endovascular, reduciendo el flujo en las arterias que nutren la próstata, con el objetivo de disminuir su congestión y volumen con el tiempo y mejorar síntomas urinarios. No es una opción para todos los casos y requiere valoración individual y coordinación con urología.
Es una técnica en la que se ocluyen de forma selectiva las arterias prostáticas mediante partículas, para reducir el riego y favorecer la reducción progresiva del tamaño prostático.
Se utiliza para mejorar síntomas urinarios por HBP, como:
Se considera especialmente cuando la medicación no es suficiente, no se tolera o se busca una alternativa mínimamente invasiva a técnicas quirúrgicas, siempre según criterios clínicos y anatómicos.
Preparación previa
Cómo se realiza el procedimiento
Duración del procedimiento
Variable; depende de la anatomía y de la complejidad para acceder selectivamente a las arterias.
Molestias pélvicas, escozor al orinar, fiebre baja o cansancio transitorio pueden aparecer. Menos frecuente: infección, complicaciones del acceso, embolización no deseada, retención urinaria temporal u otros eventos, según el caso. Se explican y se minimizan con planificación y técnica selectiva.
Suele requerir observación y, a veces, ingreso corto. Después:
La mejoría suele ser progresiva. El grado de respuesta varía según tamaño prostático, síntomas y anatomía vascular.
No todos son candidatos: anatomía vascular compleja, otras patologías urológicas (estenosis, cáncer, vejiga) o expectativas no realistas pueden limitar indicación.
El equipo intervencionista y urología interpretan la evolución. Se entrega informe y se define seguimiento clínico y, cuando procede, pruebas de control.
Es un procedimiento endovascular que reduce el riego de la próstata. Puede mejorar síntomas urinarios como chorro débil, nocturia, urgencia y sensación de vaciado incompleto, en pacientes seleccionados.
Se valora cuando la medicación no es suficiente o no se tolera, o cuando se busca una alternativa mínimamente invasiva. La comparación con RTU/láser depende del caso, del tamaño prostático, de comorbilidades y de objetivos del paciente.
Se realiza por punción con catéteres guiados por angiografía. La recuperación suele ser rápida, con molestias transitorias en algunos pacientes y reincorporación progresiva según pauta médica.
Los más habituales son molestias urinarias transitorias. Se minimizan con selección adecuada, técnica superselectiva, control del dolor, antibióticos si se indican y seguimiento estrecho.